La Escuela de Arte de Soria dentro de “Escuelas creativas” de Ferrán Adriá

La Escuela de Arte y Superior de Diseño de Soria implantará el nuevo método educativo basado en la innovación y la creatividad del prestigioso cocinero Ferran Adrià.

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Un comité de expertos de Fundación Telefónica ha seleccionado 19 proyectos de toda España para formar parte activa de las “Escuelas creativas” cuyo reto será transformar los centros educativos a través de la metodología de elBulli, con la que Ferran Adrià revolucionó la gastronomía. Para lograrlo se realizarán encuentros con profesionales de diferentes entornos, se contará con seguimiento tutorizado y con material educativo personalizado.

La Escuela de Arte presentó el siguiente reto de transformación para desarrollar durante el curso escolar 2016-17: Investigar y aplicar la metodología participativa e interdisciplinar mediante propuestas de diseño para la innovación social a través de su proyecto “Soria como laboratorio de aprendizaje.”  Se argumentó que la metodología participativa e interdisciplinar podía servir tanto para conseguir procesos más motivadores dentro del aula, como para propiciar una visión más empática al conocer e integrar entornos ajenos al arte, la fotografía y el diseño.

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Fundación Telefónica ha organizado un encuentro de lanzamiento los días 17 y 18 de febrero en Barcelona, donde dos responsables de cada centro podrán conocer a Ferran Adrià, visitarán elBulliLab y podrán conectar in situ con su metodología. Estas jornadas servirán también para presentarán los materiales y la planificación entre febrero y mayo, periodo en el que se irá desarrollando un “portfolio creativo” que culminará con la puesta en común de todas las propuestas realizadas.

Se nos ha pedido, para estar jornadas, rellenar un cartel con los datos sobre nuestro centro y los retos con los que nos inscribimos en este proyecto.

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En un próximo post os contamos el itinerario de este encuentro al que asistimos con mucha ilusión.

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Si la tarta está buena, que haya para todos.

Las enseñanzas del diseño conllevan una relación ineludible con la tecnología ya que es tanto medio comunicacional indispensable como herramienta procesual. En un sentido productivo está siempre ligada a otras disciplinas y por ello es necesario plantear una metodología educativa que no esté basada en asignaturas que trabajen de modo independiente, ya que eso es incoherente con la realidad profesional.

Esta particularidad disciplinaria se imbrica con el debate sobre el uso de la tecnología en los contextos educativos. Parece que actualmente estamos tan enamorados de lo que permiten las herramientas procedentes de la Web que su sola incorporación en el aula ya nos sitúa a la cabeza de la innovación educativa y si no, echemos un vistazo al Informe Horizon Report del 2014 que analiza los aspectos que marcarán la educación del futuro dentro del contexto de la Educación Superior. En él se pone el énfasis en la incorporación de las novedades tecnológicas, que si el big data, que si los videojuegos, que si la figura del coach cibernético o la impresora 3D. Sin embargo esto abre varios interrogantes: ¿no sería más lógico configurar primero qué queremos ser, cuál la metodología a seguir para conseguirlo y a partir de eso elegir las herramientas más útiles? La implantación de los últimos avances tecnológicos en educación ¿no contribuyen a aumentar la brecha digital derivada de su elevado coste?, ¿innovación y tecnología siempre van de la mano?, ¿en qué medida la tecnología es útil para la mejora de los procesos educativos y profesionales?, ¿puede la tecnología promover un cambio de paradigma educativo?

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Internet nos acerca diluyendo las fronteras, no solo las espacio temporales sino también las culturales aunque desafortunadamente el jugoso festín no está al alcance de todos.

Cómo construir una primera aproximación a la disciplina del diseño en el aula

Una aproximación a la disciplina de forma participativa donde todos miramos, escuchamos, pensamos, tocamos, hablamos…

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¿Qué es el diseño? Cuando hablo con estudiantes de primer curso de los Estudios Superiores de Diseño sobre esto el silencio se hace dueño del espacio, pero persisto lanzando otra pregunta, a ver si esta vez llegamos por otro camino: —¿de qué se encarga el diseño?—, ya hay más respuestas, pero no suficientes. Continúo, —¿qué cosas de las que vemos ahora están diseñadas?— y por fin… avalancha de respuestas: — las mesas, las sillas, los carteles, los libros, la ropa, los zapatos, los ordenadores, la clase…—. De ellas deducimos que la mayoría de los elementos que produce el ser humano están diseñados (ideados, proyectados y realizados).

El siguiente día de clase nos colocamos alrededor de las mesas. Están dispuestas, no por casualidad, todas juntas, componiendo una gran mesa en torno a la  que sentarnos alrededor. Allí ponemos en común los objetos que hemos traído de casa. El único requisito para su selección era que nos gustaran. Tocamos todos. Yo llevo una pinza de tender, de madera.  Luego cada uno explica porqué lo ha escogido, y claro, la primera respuesta es —porque me gusta—, si claro, —pero ¿por qué te gusta?— y ya empiezan a aparecer ideas: — por su color, por su forma, porque funciona bien, porque me resulta útil, porque le tengo cariño, porque es suave, es pequeño, pesa poco…— y estas respuestas nos llevan a darnos cuenta, entre otras cosas, que los objetos tienen una forma, una función y una vinculación emocional con quien los usa o posee.

En la sesión posterior analizamos para qué sirve cada objeto y gracias a ello evidenciamos cómo muchos de sus aspectos formales se deciden para que resuelvan su atributo de utilidad, pero que otros son de carácter más ambiguo, otorgando a lo producido una variación estética que en apariencia está relacionada solo con el gusto personal, con lo subjetivo. Sin embargo, prosiguiendo con las preguntas; apreciamos que estas decisiones dotan a los elementos de características comunicacionales que se relacionan con la sociedad que los genera, es decir, las tendencias del momento, la edad de los usuarios, la simbología….(1).

Este acercamiento distendido a la disciplina del diseño evidencia cómo se puede llegar a generar conocimiento gracias a la reflexión y participación y permite asentar de una manera comprensible una aproximación de carácter más académico como la siguiente:

“El término “diseño”, según el contexto posee distintos significados: puede ser sinónimo de proyecto, idea, plan o propósito —proviene del inglés desgin— y se puede utilizar en expresiones que no tienen relación con el trabajo plástico. Puede ser sinónimo de plano, esquema, boceto, dibujo, o croquis —cuando se trata de una acepción latina del término disegnare—. A partir de la combinación de estas dos acepciones podemos alcanzar una aproximación del sentido actual de la palabra “diseño”. Este se refiere a una disciplina técnico-creativa consistente en la operación abstracta de proyectar, prefigurar y concebir íntegramente objetos o imágenes que componen el entorno físico y simbólico de las actividades sociales.”(2)

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Haber analizado los objetos nos ha permitido constatar de una manera informal por ejemplo cual es la función que desempeñan, su utilidad o su precisión y gracias a ello podemos estar más predispuestos para debatir sobre textos como El útil inútil de Otl Aicher(3), que trata temas como la entronización de objetos cuyo aspecto entorpece su funcionalidad y que sirve como introducción para hablar del sentido de nuestra profesión, de los fundamentos que hemos de considerar para que el diseño se despoje de su atributo banal de maquillaje superficial y como indica Heskett “sea utilizado de forma responsable” como “el yunque crucial sobre el que el entorno humano, con todos sus detalles, se modela y construye para la mejora y el deleite de todos” (2008:2).

Todos los pasos seguidos, podrían haber sido otros porque no, sientan las bases para entender que esta disciplina requiere de un perfil multidisciplinar ya que aglutina la tradición científica y técnica con la creativa, es decir, que su praxis, como indica Zimmerman “se nutre tanto del hacer como del pensar” y que además comporta una relación con los mass media (2002:52) debido al “dominio que ejercen actualmente (…) sobre la información y la cultura” (2002:51). Con todo lo dicho podríamos decir que la actividad del diseño es un artefacto cultural que, mediante un método proyectivo, sirve para dar respuestas a los problemas planteados por la sociedad. Para ello se alimenta de la cultura en que se contextualiza y mediante ella toma forma material y simbólica.

Notas a pié: (1): La explicación se completa con material bibliográfico y con el visionado de abc News emitido por la cadena el 13/07/1999. En The deep dive donde se relata cómo la compañía IDEO respónde al encargo del programa para rediseñar un carro de compra ya existente en cinco días. El arma secreta de una compañía para la innovación

(2): ZIMMERMAN, Ives. Sobre diseño. Ed. G.G. Barcelona.

(3): AICHER, Olt.

—————————————— Fotografías: Miriam Tello

Conferencia: Diseño, cultura, educación / Guy Julier. Dentro de las II JORNADAS PARA DOCENTES DE ESCUELAS ASOCIADAS A LA CEA / LA ENSEÑANZA DEL DISEÑO EN LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN / GUADALAJARA 2015

El viernes viajamos de Soria a Guadalajara Enola y yo. Somos compañeras de trabajo, profesoras de la especialidad de diseño gráfico y amigas. Vamos contentas y expectantes. Para hacer el trayecto tomamos el tren. Está algo desfasado y no muy limpio, la vía nos hace traquetear a ratos, o quizás es más preciso decir que a ratos no lo hace. Aún así me gusta,  leer sin marearse, estirar las piernas…

Llegamos a la Escuela de arte. Allí nos recibe amistosa Elena de la Cruz, su directora, con las acreditaciones personales y el material promocional de la ciudad en una bolsa. Entramos en la sala. Nos alegra encontrarnos con Alberto Albarrán, antiguo compañero y actual director de la EASD de Segovia.

De nuevo Elena de la Cruz, junto con Pilar Capelastri, presidenta de la Confederación de Escuelas de Arte (CEA) inauguran las Jornadas. Estas se dividen en conferencias, mesas redondas y comunicaciones (exposiciones cortas de profesorado sobre su práctica docente).

Ahora os cuento el relato que yo extraje de la primera intervención. Seguro que hay tantos como asistentes, ya sabéis que la objetividad no es nunca completa.

• Conferencia: Diseño, cultura, educación
— Guy Julier. Presenta Eugenio Vega

Guy Julier es profesor de Cultura del Diseño de la Universidad de Brighton e investigador en diseño contemporáneo del Victoria & Albert Museum. Es también docente en la Syddansk Universitet de Dinamarca en Kolding. Ha sido profesor honorario de la Glasgow School of Art e investigador visitante de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda. Es miembro del consejo editorial Journal of Visual Culture and Design and Culture. Es autor de numerosos libros entre los que cabe destacar  “New Spanish Design” y “The Culture of Design” (1).

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En su ponencia demuestra que maneja tanto la teoría como la práctica profesional y docente de la disciplina del diseño. Su postura se forja con un conocimiento crítico de la realidad social que asocia a nuestro campo y que explica a partir de este esquema:

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De su exposición se destila como esencial el carácter flexible a la hora de construir verdades absolutas sobre lo que somos. Julier explica que vamos hacia un crecimiento y especialización del diseño, especialización entendida como la búsqueda de la individualización-personalización de diseñadores y estudios. Todo esto implica la dificultad de encasillar esta disciplina y de generalizar y en este sentido no entiende como lógico la existencia de libros sobre cómo los diseñadores piensan o diseño de actitudes e indica que  “lo único que podemos decir es que el diseño es muchas cosas”. Y sobre las muchas cosas que es, están las derivadas de los contextos ya que considera que con la crisis hay que repensar nuevas formas de abordar la falta de presupuesto institucional y los diseñadores somos útiles en este sentido.

Los estudios de diseño deben prepara a sus estudiantes para hacerles comprender que su trabajo no solo tiene cabida en empresas de diseño, sino que hay otros espacios que debemos poner en valor desde las escuelas.

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Hago legible el texto que aparece en la imagen (respetando las minúsculas y saltos de línea):

“La cultura del diseño:

contemporáneo

se derrumban las distinciones entre las disciplinas del diseño

el diseño como práctica social

interpelaciones: diseñadores/producción/consumo (o mejor: la creación del valor, la    circulación, y la práctica)

dejar de pensar en la historia en favor de los momentos”

Y las conclusiones, casi con la literalidad con las que las dijo:
“• Evitar un lenguaje general del diseño —ser más fino— y buscar nuevos modos de comunicarlo.
• Hacer la educación más localizada e incrustada en sus propias comunidades.
• Producir especialistas en temas, asuntos y contextos.
• La práctica es la práctica, sin reparar en los modos de hacerla, es decir, hay que buscar modos de aunar teoría y práctica (…) y hacerlo todo con amor.”

Y para ver más sobre sus ideas materializadas no solo en palabras, sino también en acciones que ejemplifican su discurso:
protopublics.org
www.designculture.info
designculturesalon.org
designculturekolding.org
mappingsocialdesign.org

Es importante pensar en los flujos de la vida”

Nota al pié:
(1): Los datos bibliográficos de los conferenciantes se extraen íntegramente de la página de la CEA

De cómo nos aproximamos a la realidad y por tanto al conocimiento

Hace unos años leí el cuento Tres ciegos y un elefante de Claudia Rueda (2002) que empieza así y que, por cierto, realizó unas ilustraciones exquisitas.

“Un elefante, muy gris y muy grande, comía tranquilamente en un bello jardín.
El elefante hizo una pausa, tomó aire, levantó la trompa y sopló haciendo un ruido muy fuerte.
Tres hombres ciegos pasaban por ahí.
— ¿Qué ha sido eso?,— dijo el primer hombre.
El segundo hombre contestó con seguridad: — un elefante.
— ¿Y cómo es un elefante?, — preguntó el tercer hombre.
— No estoy muy seguro, — respondió el primer hombre,— debemos investigar.
Entonces el primer ciego se acercó por detrás con un brazo extendido y la mano abierta. El ciego encontró la cola del elefante y la examinó detenidamente.
— ¡ Ya sé!, — dijo.— Un elefante es largo y delgado como una soga (…).”

Al final del libro se indica que “esta leyenda, (…), fue recogida por el poeta Jalal Al-din Rumi (1207-1273). En uno de sus poemas utiliza el elefante como metáfora de la imposibilidad de comprender el todo si nos aproximamos solamente a una de sus partes.”

Tres ciegos y un elefante-cuento from Miriam Tello on Vimeo.

Hace casi dos décadas contemplé en Bruselas el cuadro Ceci nést pas une pipe de Renne Magritte, que ya había visto reproducido fotográficamente numerosas veces (1). Remontándome más al pasado, con 17 años, vi una fotografía, de la obra Fuente de Marcell Duchamp (2),  en la que, como sabemos, el elemento de partida del autor es un objeto cotidiano, un urinario concretamente, al que modifica descontex-tualizándolo y renombrándolo (3).

Estos son solo tres ejemplos que ilustran algunas de las múltiples formas que utilizamos y por tanto que tenemos, para aproximarnos a la realidad y por consiguiente para comprender el mundo en que vivimos.

Como se observa y como ya sabemos sobradamente, para conocer nos valemos de los sentidos (4).  En el primer ejemplo los protagonistas del cuento inicialmente utilizan el oído. Este nos ayuda a reconocer un sonido, si es que nos es familiar y asociarlo al emisor. “— ¿Qué ha sido eso?,— dijo el primer hombre. El segundo contestó con seguridad: — un elefante.” En este caso, los receptores aciertan porque ya conocían ese sonido y sabían qué animal lo emite. Aquí no hay error entre la asociación sonora y la palabra que lo designa. Pero nuestros protagonistas quieren saber más y conocer su forma. Sin embargo, limitados como están del sentido de la vista, recurren al tacto. Como el elefante, por su tamaño, es difícil de abarcar, ninguno de ellos es capaz de saber cual es su verdadero aspecto y cada uno obtiene conclusiones distintas según la parte que han tocado del animal.

¿Qué habría pasado si en vez de un elefante, hubiera habido un televisor, una radio o un hombre que imita muy bien el sonido de los elefantes…? En los tres ejemplos nuestros hombres sí habrían podido abarcar toda su magnitud y tener una idea muy aproximada de su forma, textura, dureza, peso, altura… pero obviamente no habrían descrito a un elefante sino al medio utilizado para producir su sonido. Es decir, habrían errado en el diagnóstico al confundir al medio por la cosa. Este hecho se pone en evidencia en el cuadro citado anteriormente Ceci nést pas une pipe en el que se representa (5) gráficamente a un objeto y cuyo autor nos hace reflexionar sobre lo que vemos indicando que la imagen no es el objeto real.

La obra de Duchamp da un paso más. Por un lado pone en tela de juicio la naturaleza del objeto real y demuestra que puede transmutarse en otra cosa si cambiamos el contexto y el nombre, “solo” ha hecho falta la intención del artista para crear otra identidad.

Trasladando este debate al entorno educativo es lógico considerar las siguientes cuestiones: ¿a quién se enseña?, ¿quién lo hace?, ¿qué?, ¿para qué?, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde? Todos estos interrogantes tienen respuesta, pero serán diferentes dependiendo de la época, el lugar, el contexto, los medios, las disciplinas y por supuesto la opinión personal de quien responda. El abanico de posibilidades es amplio, aunque a menudo se tiende a funcionar dejándose llevar por las dinámicas aprendidas por la experiencia personal y adaptándonos a lo que se esté haciendo en el lugar que hayamos aterrizado. 

Notas a pié:

(1) La última en el libro APARICI, R. (coord.) (2010). La construcción de la realidad en los medios de comunicación. Madrid. Uned.
(2) En AZCÁRATE RISTORI, J. Mª., PÉREZ SANCHEZ, A. E.  y RAMÍREZ DOMINGUEZ, J. A. (1989). Historia del arte. Madrid. Anaya.
(3) Recordamos la polémica surgida en ARCO 2015 sobre el precio de la pieza Vaso de agua medio lleno (2006) de Wilfredo Prieto dentro del stand de la galería Nogueras Blanchard. Su coste atiende a las mismas cuestiones sobre la oferta y la demanda que marcan por ejemplo los salarios de los futbolistas estrella.
(4) Los sentidos son aquellos órganos que le permiten al hombre, y al resto de los animales ponerse en contacto con el mundo que les rodea y les aporta información necesaria para conocer su entorno y adaptarse a él”  (APARICI, R.; GARCIA MATILLA, A.; VALDIVIA SANTIAGO, M. 1992, 17).
Desde hace un tiempo se incluye el sistema propioceptivo y el vestibular en el conjunto de los sentidos.
(5) Todas las imágenes que nos muestran los diferentes medios de comunicación y de información representan, vuelven a mostrar algo que no está presente pero que alude a algo que hace referencia y que identificamos porque mantiene algunos de los atributos del modelo, pero nunca es el modelo mismo(APARICI, R. 2010, 12).

Miscelánea: educación, metodología, tecnología, interdisciplinariedad y diseño

Las enseñanzas del diseño conllevan una relación ineludible con la tecnología ya que es tanto medio comunicacional indispensable como herramienta procesual. En un sentido productivo está siempre ligada a otras disciplinas y por ello es necesario plantear una metodología educativa que no esté basada en asignaturas que trabajen de modo independiente, ya que eso es incoherente con la realidad profesional.

Esta particularidad disciplinaria se imbrica con el debate sobre el uso de la tecnología en los contextos educativos. Parece que actualmente estamos tan enamorados de lo que permiten las herramientas procedentes de la Web que su sola incorporación en el aula ya nos sitúa a la cabeza de la innovación educativa y si no, echemos un vistazo al Informe Horizon Report del 2014 que analiza los aspectos que marcarán la educación del futuro dentro del contexto de la Educación Superior(1). En él se pone el énfasis en la incorporación de las novedades tecnológicas, que si el big data, que si los videojuegos, que si la figura del coach cibernético o la impresora 3D. Sin embargo esto abre varios interrogantes: ¿no sería más lógico configurar primero qué queremos ser, cual la metodología a seguir para conseguirlo y a partir de eso elegir las herramientas más útiles? La implantación de los últimos avances tecnológicos en educación ¿no contribuyen a aumentar la brecha digital derivada de su elevado coste?, ¿innovación y tecnología siempre van de la mano?, ¿en qué medida la tecnología es útil para la mejora de los procesos educativos y profesionales?, ¿puede la tecnología promover un cambio de paradigma educativo?
Internet nos acerca diluyendo las fronteras, no solo las espacio temporales sino también las culturales aunque desafortunadamente el jugoso festín no está al alcance de todos.

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No quiero cerrar este post sin hacer una breve reflexión sobre la importancia del diseño en el contexto social(1). Esta disciplina no puede sobrevivir sin socialización, del mismo modo que su buena relación con otras hace que los procesos y los resultados mejoren sustancialmente. El lenguaje, por ejemplo, no es posible desvincularlo del elemento gráfico que lo materializa(2). Este a su vez toma diferentes formas y composiciones, se relaciona con lo real y con representaciones de lo real. Permite plasmar un pensamiento mediante palabras, pero también mediante colores, texturas, imágenes o sonidos(3) que lo hacen más atractivo y asimilable y así se convierte, por ejemplo, en instrumento esencial para el aprendizaje. Pero aprender es también aprehender, generar un ambiente propicio para todas las actividades de la vida diaria. Poder sentarse cómodamente, comprender el uso de los objetos a partir de la forma que los hace tangibles, poder leer sin necesidad de ver, llegar a los sitios sin perderse. Todo comportamiento implica reconocer los códigos simbólicos funcionales que se contextualizan(4) dentro de la sociedad que los produce ya que “nos enfrentamos a un mundo visual extenso que exige abordajes transdisciplinarios que puedan hacer frente a una situación comunicacional sumamente compleja” (Saucedo 2010) y ante la que debemos estar preparados no solo como productores sino como consumidores.

Como seres vivos nos construimos en relación a las relaciones con los demás y con el entorno. ¿Qué deseamos que predomine en nuestra historia de vida?, tangibles o intangibles, ¿qué valor y poder otorgamos a la tecnología?, ¿hace la vida más fácil? o ¿nos hace dependientes? y por ello menos libres.
Con todo lo dicho, se ve necesario reflexionar sobre la asociación entre el qué y el cómo en cada contexto y las mejoras que propicia. El equilibrio parece complejo y no suele haber interés en el arriesgado arte del funambulismo.

Notas a pié:
(1) “El diseño debe ser la actividad proyectual propia del siglo XXI. Nuestro trabajo está influyendo cada vez con más energía en la conformación de nuestra cotidianidad. Trabajamos en tiempo real, en procesos cada vez más rápidos e influyentes. Desde que un trabajo sale del estudio hasta que aparece en el mercado el tiempo es cada vez más corto. Nuestra conexión con la realidad es infinitamente más rápida que la de ninguna otra profesión.

Somos afortunados. Nuestro trabajo está en el centro de los desarrollos creativos de las personas como seres sociales. A esa responsabilidad debemos responder como profesionales inteligentes.” Corazón, 2008. Disponible en línea en: catálogo Bienal Iberoamericana del diseño DIMAD

(2)  “Todos los modos de expresión gráfica son deudores del lenguaje por excelencia: el habla. Todos ellos, de la imagen al signo y al símbolo, pasan por la abstracción. Los procesos abstractivos de la mente. Desde el Arte a la Escritura.” COSTA, 2012. Joan Costa. 2012. Arte, palabra y signo. Disponible en línea en: Joan Costa Institute

(3) “Jorge Wagensberg escribió sobre las formas de la vida, Vilém Flusser lo hizo sobre las formas de las cosas. ¿Por qué no hacerlo sobre las formas de las ideas?
Pero, ¿las ideas tienen forma? Respuesta 1: Sí, cuando las dibujas.” COSTA, 2013. La forma de las ideas. Disponible en línea en: Amazon.

(4) Codificación y cosificación.

Dos ideas sobre la importancia de la investigación en el diseño

Sobre la importancia de la investigación en diseño recojo dos ideas básicas, la primera indica su utilidad para poder realizar un discurso centrado en la disciplina y no heredero de otras que lo pueden hacer menos preciso: “No tener la capacidad de explicar cómo es que el Diseño podría cambiar algo en el mundo que nos rodea, nos obliga a pedir prestadas teorías y argumentos a ciencias y disciplinas que nos parecen afines, cercanas a nuestros intereses y a nuestra postura profesional frente al mundo.” (Ahumada 2006 en Saucedo 2010). La segunda se centra en su grado de utilidad para resolver los problemas de comunicación: “Norberto Chaves (1997) establece tres ventajas que obtiene el diseñador al entrar en contacto con la teoría: capacidad diagnóstica, interpretativa del contexto global (técnico, económico, social y cultural), capacidad de estructuración de sistemas y procesos, capacidad de respuesta cultural adaptada (p. 134)”  (Saucedo 2010).

Una reflexión sobre el estado de la cuestión

Hoy me pongo un poco seria, pero sin perder la ilusión.

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Habitamos un mundo ambivalente. En un mismo entorno producimos un supuesto y su contrario: la inercia por compartimentar se aprecia en aspectos tan dispares como el uso de fronteras geográficas, un sistema educativo basado en asignaturas, los premios de artes plásticas divididos en disciplinas, la creación de comunidades de prácticas unidisciplinares, etc, que crean un mundo, en apariencia, más fácil de aprehender, y que convive con una realidad cambiante, difusa, y como diría Zygmunt Bauman, líquida. Esta dilución de contornos se aprecia en hechos flexibles como por ejemplo, la concesión del Leone d’Oro de escultura en la Biennale di Venecia de 1990 a las fotografías de Bernd y Hilla Becher, la participación como artista invitado al cocinero Ferrán Adriá en la XII edición de la Documenta de Kassel, la actuación de Rafael en el Festival de música Sonorama del 2014, la educación basada en proyectos, o la “aparente” fluidez comunicacional que propicia Internet, donde el mundo parece siempre disponible.

Las personas dedicamos gran parte de nuestra vida a que se nos eduque, a educarnos y posteriormente, o paralelamente a trabajar, sea nuestra actividad, fruto directo o no del aprendizaje formal e informal que recibimos. Este proceso puede convertirse en una dura cuesta arriba constante, en una rutinaria tediosa, o con suerte, en un acto de crecimiento personal lleno de emociones. La motivación juega un papel decisivo para inclinar la balanza hacia un estado u otro. ¿Pero cómo hacemos para estar motivados en un mundo lleno de trampas? La estandarización en la educación, el horario laboral, el trabajo flexible y el inflexible que dura para toda la vida y que ahora se nos antoja eterno frente al que ni siquiera se materializa. El ocio basado en el consumo y la construcción de la identidad sustentada en la acumulación de objetos que obligan a producir en masa, y que forzosamente nos aboca a obtener unos ingresos que nos permitan montar en ese resplandeciente tren[1], que las más de las veces, pasa delante de nuestras narices y nos tira al suelo con su velocidad descontrolada.
El aumento ininterrumpido de la base de la pirámide que representa las necesidades básicas hace del ciudadano occidental una persona individualista e insaciable que se devora a sí misma.
Con este panorama se podría aseverar que el mundo que hemos construido es áspero y demasiadas veces duele pasar por él, sin embargo, y sin temor a parecer ingenua, considero que puede haber un espacio para la felicidad basado en la emoción de aprender, en la emoción de ser valorados por el trabajo bien hecho y en la emoción de compartir.
Compartir, permítanme el burdo ejemplo, no es solo darle un día a alguien la mitad del almuerzo, compartir es un acto recíproco y opino que hacerlo mediante procesos interdisciplinarios difumina las fronteras y gracias a ello se fomenta la empatía, se mejoran las competencias y se afrontan y resuelven los problemas de manera más eficiente ya que todos podemos estar y ser.

[1] Con suerte cruzaremos los dedos para no estar dentro del cada vez más numeroso grupo de “consumidores defectuosos”, como dice Bahuman al referirse al consumidor cuyo nivel adquisitivo no le permite entras dentro de esta rueda de consumo.